
Los momentos importantes de la vida nos anclan. Pueden proporcionarnos una sensación de estabilidad o sacudirnos hasta lo más profundo de nuestro ser. Recientemente, he tenido que meditar sobre esto a causa de la muerte repentina de uno de mis queridos hermanos. Momentos como estos crean un cambio personal y nos invitan a meditar profundamente sobre el significado de la vida.
Una verdad bíblica importante sobre nuestras vidas es la gran narrativa de nuestra existencia. Todos nuestros dilemas sobre nuestro pasado, presente y futuro tienen respuesta en la Biblia. Nuestra historia comienza en el Génesis y continúa por la eternidad en el Apocalipsis. En lo personal, creo que las palabras de los Salmos nos identifican, especialmente, en momentos como estos. Analizando el Salmo 71, me gustaría resaltar tres elementos que pueden ayudarnos como padres y líderes ministeriales a la hora de considerar nuestra historia y, en consecuencia, el legado que dejamos a la próxima generación.
La fe
El Salmo 71 da voz a nuestra fe y esta resuena con fuerza en las palabras de alabanza de este Salmo: “Tú, Señor mi Dios, eres mi esperanza; tú me has dado seguridad desde mi juventud. Desde el vientre de mi madre me has sostenido; ¡tú me sacaste de las entrañas de mi madre, y para ti será siempre mi alabanza!” (versículos 5-6 RVC).
Dios es el pilar fundamental de nuestra vida: al igual que el escritor del salmo, muchos de nosotros lo conocemos desde niños y lo consideramos guía y fortaleza a lo largo de nuestra vida. Esto es lo que se alaba en este salmo, el cual es, esencialmente, un salmo de confianza y oración por la protección y la ayuda de Dios para toda la vida.
El temor
En el salmo que nos ocupa, vemos que el miedo también está ahí. El salmista ruega en el versículo 9: “No me deseches cuando llegue a la vejez; no me desampares cuando mis fuerzas se acaben” (RVC). ¿Ha enfrentado momentos como estos en su vida? En tiempos como estos, nos encontramos con una mezcla de fe y miedo. En el corazón de los tiempos difíciles hay una fuerza disipada, una capacidad disminuida, un sentimiento y una realidad de vulnerabilidad.
Sin embargo, a pesar de todos sus temores, el salmista proclama en el versículo 5: “Tú, Señor mi Dios, eres mi esperanza; tú me has dado seguridad desde mi juventud” (RVC). Bíblicamente, la esperanza se basa en una mirada hacia atrás que nos permite mirar hacia adelante con fe; es decir, la esperanza se basa en la memoria de lo que Dios ha hecho en la vida de cada uno y de lo que ha hecho en la vida de su pueblo. Por lo tanto, como lo hace el salmista, el presente y el futuro se enfrentan con confianza porque Dios es fiel para ser quien ya ha demostrado ser. Para el escritor del Salmo 71, desde su juventud, el Señor Soberano ha sido su confianza.
La esperanza
La esperanza está en el centro de este salmo: “Pero yo siempre confiaré en ti, y más y más te alabaré” (versículo 14 RVC). Esta es la afirmación de la fe ante la duda, la declaración de esperanza en la incertidumbre. Ahora bien, podemos ver que, no contiene la nota de lamento que se encuentra en tantos salmos, sino que expresa vulnerabilidad y la necesidad de fortaleza y guía, pero con un aire de confianza en lugar de desolación o desesperación.
Al considerar este salmo, me pregunto: ¿qué papel juega nuestra confianza en Dios en el camino que tenemos por delante? Si está usted pasando por momentos de duda, soledad y desesperanza, le invito a leer este salmo nuevamente, hablar con alguien que ore por usted y recordar la fidelidad de Dios y cuánto le ama.
Por último, este salmo habla de cómo Su presencia puede guiarnos desde los sueños de la niñez hasta los desafíos de la edad adulta. Podemos mirar al futuro con entusiasmo, abrazando las posibilidades que nos esperan, sabiendo que cada paso adelante está respaldado por experiencias pasadas que afirman nuestra esperanza en Dios.
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