Entre Niños: un peregrinaje de fe compartido

Líderes de Niños Padres

Durante nuestro increíble viaje de 20 años en este ministerio, he tenido el privilegio de conocer a numerosos líderes dedicados al ministerio de niños, quienes han compartido conmigo sus experiencias personales. Muchos han expresado que se sienten solos y aislados en sus funciones ministeriales, y mi corazón realmente está con ellos, entendiendo el peso de tal soledad.

Por favor, escúchenme cuando digo, cómo alguien que ministra a los niños, desde el adolescente que es voluntario en un salón de clases preescolar una vez al mes, hasta el padre o abuelo cristiano dedicado a criar a sus hijos para que amen al Señor, hasta el director del ministerio infantil, que influye cientos de personas más que trabajan entre los niños a lo largo de cada semana. USTED es precisamente la razón por la que llamamos a este ministerio “Entre Niños”. Nuestra misión es servir de todo corazón a cada uno de ustedes que están comprometidos a servir a Dios “entre los niños”, ofreciéndoles aliento, conexión, capacitación y recursos.

Realmente, creo que estar “entre niños” es un espacio sagrado, donde se genera un impacto profundo, significativo y duradero en las vidas de los más jóvenes. Al fomentar su crecimiento espiritual y su bienestar general, usted está ayudando a moldear la formación de la fe de estos niños. ¡Este es un llamado sagrado, arraigado en la dedicación y el amor!

Al mismo tiempo, mientras trabaja entre los niños, está recibiendo de vuelta la esencia misma de quién es Dios, lo que enriquece su propia vida. A través de este intercambio recíproco, puede descubrir una conexión más profunda con su fe y su propósito. “Después de tomar a un niño en sus brazos, Jesús dijo: ‘El que recibe en mi nombre a un niño como éste, me recibe a mí, y el que me recibe a mí, no me recibe a mí sino al que me envió’” (Marcos 9:36-37 RVC).

Cada uno de nosotros experimenta la verdad de esta Escritura cada vez que servimos a los niños porque los niños son seres espirituales. De hecho, incluso los investigadores que no son seguidores de Dios reconocen que los niños son seres espirituales. Los niños son creados a imagen de Dios para tener una relación con Él (Génesis 1:26-27).

Cada niño fue creado por Dios y ha sido conectado con un anhelo por Dios. Entonces, cuando un niño encuentra la bondad, la verdad o la belleza, su alma reconoce la actividad de Dios, incluso, si aún no puede verbalizarla. Los niños están abiertos a Dios y les resulta natural creer en un Dios creador.

La formación espiritual de los niños es el camino de experimentar la presencia de Dios en su diario vivir. Además, el Espíritu Santo está obrando para llegar a cada niño. Tenemos la increíble oportunidad de caminar entre estas personitas que son naturalmente espirituales, entendiendo que una relación con Dios es siempre sobrenatural.

Cuando recordamos que Dios está extendiendo la mano a cada niño con un amor apasionado y que es posible que cada niño ya le esté respondiendo, cambia la forma como abordamos el servicio a ellos. Cuando estamos entre niños, no estamos solos, sino verdaderamente en la presencia y actividad misma de Dios.

 

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