Ofrecer una clase para niños de 1 y 2 años dentro de nuestra iglesia, hemos afinado el horario de clases. Les solicitamos a los profesores y ayudantes que lleguen 30 minutos antes del inicio del servicio; esto no solo da tiempo para repasar la enseñanza de ese día, sino también para orar en el salón y los niños antes de recibir el primer niño.
Dado que nuestros servicios del día domingo duran
entre 75 y 90 minutos, así es el horario de clases:
20 minutos de juego libre.
5 minutos de oración o meriendas.
20 minutos de Biblia, lección, cánticos o actividad con el espejo.
30 minutos de juego guiado.
15 minutos de limpieza y entrega de los niños a los padres.
Comenzar con un tiempo de juego libre ayuda a que los niños se familiaricen y se adapten al aula. También les da tiempo a los que llegan tarde para unirse sin perderse ninguna enseñanza. Durante este tiempo, uno de los adultos prepara vasitos de agua para tomar y pequeños vasos desechables de cereal con el nombre de cada niño.
Tiempo alrededor de la mesa de actividades:
Alrededor de los 20 minutos, comenzamos a cantar “Cristo me ama”, mientras invitamos a los niños a la mesa. Los niños que asisten regularmente siempre son los primeros en llegar, ansiosos por su merienda y tiempo de enseñanza.
- Hacemos una oración sencilla y luego ponemos los bocadillos frente a cada niño. Mientras comen, seguimos estos pasos habituales.
- Sostenemos la “Biblia del aula” y les preguntamos a los niños qué es. (Es la misma Biblia todas las semanas. Es una Biblia completa versus un libro de historias bíblicas). Luego, invitamos a cada niño a acariciar suavemente la Biblia. Les mostramos todas las “palabras bíblicas” que contiene y les recordamos que la Biblia es el libro de Dios que nos habla de Él.
- Compartimos una historia bíblica sencilla basada en el plan de estudios de esa semana, a menudo, utilizando un libro de historias bíblicas.
- La mayoría de las semanas agregamos una nueva imagen al tablero de imágenes de la lección como parte del tiempo de lección. Señalar las imágenes que se han incluido anteriormente hace un repaso rápido y sencillo de lo que hemos estudiado, hasta ese momento. Cada sección de estudio —un mes o dos como máximo— incluye un cartel específico que se puede ver fácilmente desde la mesa.
- Cantamos varias canciones mientras estamos en la mesa. Algunas canciones, como “Jesus Loves Me” (“Cristo me ama”) y “God Is so Good” (Dios es bueno), se pueden cantar durante todo el año. Otras son más específicas de la lección, como combinar la melodía familiar de “Old McDonald” con letras simples sobre Noé y sus animales.
- Ninguna lección puede concluir oficialmente sin la actividad del espejo. Tenemos un espejo resistente recubierto de espuma que sostenemos frente a cada niño, mientras cantamos una canción sencilla sobre Dios haciéndolos y amándolos. Al final de la canción, siempre trato de extender la mano y tocar el antebrazo de cada niño mientras le recuerdo que Dios lo ama. Algunos niños son muy chistosos cuando les llega el momento de ser nombrados, otros son tímidos. Aunque toma un poco de tiempo extra cantarle a cada niño, nos ha complacido que los demás niños observen y esperen en silencio su turno.
- Una vez finalizado el tiempo de la lección, despedimos a los niños individualmente (levantándolos de la mesa y moviendo al área de juego) cuando terminan su merienda. Algunos niños quieren una o dos recargas de merienda, siempre que usen “por favor” y “gracias”, estaremos encantados de darles más. Planeamos que un adulto se quede en la mesa con ellos mientras los otros ayudantes juegan con los niños que han terminado.
El tiempo de juego guiado varía según el estudio. Durante el mes de Moisés, tenemos un túnel flotante y un “arca” en el que se les anima a trepar. En diciembre trabajamos con cada niño individualmente para agregar calcomanías del nacimiento de Jesús a su página personal cada semana. (Enviamos a casa su página de esta actividad completa a fin de mes). A veces, los niños están “inquietos” y realmente no guiamos su juego, sino que les permitimos jugar libremente hasta que los padres vengan a recogerlos.
Nuestra iglesia tiene una política estricta de registro, llegada y recogida. Cuando los padres vienen al salón de clases por su hijo, la etiqueta de identificación que ponemos en la espalda del niño debe compararse con la etiqueta que presenta el padre. Si el padre no tiene su etiqueta con el nombre del niño, debemos quedarnos con el niño mientras el padre la recupera y regresa por su hijo.
Después de que todos los niños han sido recogidos, limpiamos los juguetes, limpiamos la mesa, tiramos los vasos desechables con las golosinas sobrantes y juntamos los vasitos. Como profesora principal, creo firmemente que los vasos necesitan algo más que un simple lavado, así que los llevo a casa y los paso por el lavavajillas para esterilizarlos. Cuando el equipo de la primera hora se va, llega el equipo de la segunda hora, listo para repetir el proceso, nuevamente.
Cosas que he aprendido sobre nuestro horario:
- Los niños les da seguridad saber de qué hacemos todo en un orden predecible y, aproximadamente, al mismo tiempo.
- ¡La flexibilidad es la clave!
- ¡Esto es mucho más que cuidado de niños
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