
Mientras pensaba en el desarrollo de este artículo, venía a mi mente compartir en primera instancia el motivo de este. Rápidamente recordé al apóstol Pablo en su carta a Timoteo diciéndole: “Toda escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para aprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17 LBLA). También recordé Proverbios 22:6 que nos dice: “Instruye al niño en su camino” (RV60). En estas dos citas podemos percibir la importancia y la necesidad imperiosa de que los niños aprendan, recuerden y mediten la Palabra de Dios. Ahora bien: ¿por qué cantarla?
Algunas consideraciones sobre el canto
A continuación, comparto algunas definiciones de Bartomeu Barceló Pons (1995) sobre el canto: “cantar es una conducta extraordinariamente genuina de la experiencia humana y una de las formas más antiguas de expresión. Además, está al alcance de todos, dignifica a quien lo practica y ayuda a construir una base cultural […] a través de la canción se facilita el desarrollo de la expresión y el movimiento”. Al ser una actividad inherente al hombre, podemos entender el canto como un valioso recurso que tenemos a mano, con el cual los niños se comunican con naturalidad.
Tal recurso puede potenciar el momento de aprendizaje de una verdad bíblica o texto. También es sabido que las canciones que aprendemos de pequeños nos acompañan en el viaje de la vida; por un instante te animo a cerrar los ojos y recordar alguna de esas canciones que cantabas con la Palabra de Dios. Ahí están.
Teniendo en cuenta todo lo expresado, podemos decir que el canto es una herramienta a la cual el maestro debe echar mano al enseñar en sus clases bíblicas, ya que una canción puede ayudar a recordar el tema que aprendieron y les ayuda a guardar en su memoria la Palabra de Dios para sus vidas.
¿Qué cantar con los niños en sus clases?
Cada etapa evolutiva que atraviesan los niños tiene sus características particulares, lo mismo sucede con el canto; por ello, las tendré en cuenta al realizar algunas sugerencias prácticas:
Los niños de edad preescolar son cantores por naturaleza; ellos van a cantar lo que tú les enseñes. Por ello, sugiero que se elijan melodías sencillas (similares a las canciones de cuna, arrullos), las cuales, por definición, son breves y de pocos sonidos. A esa melodía, se le puede poner una porción de la Biblia; por ejemplo: pienso en el Salmo 27, y decido hacer una paráfrasis con la canción y elijo el verso “Dios es mi luz y mi salvación, no temeré, no temeré”. Encierro en un verso el concepto de los dos primeros versículos. También se puede reemplazar la letra del coro de una canción que se cante en la iglesia, proponiéndoles usar el versículo visto en la clase. Si sabe música, aunque sea un poco, puede inventar melodías sobre la base de la escala mayor, usando las primeras cinco alturas. A modo de ejemplo: escala de Do mayor, alturas Do, Re, Mi,Fa y Sol. Es importante no olvidar que también la palabra hablada (como rima) puede servir para trabajar con los niños de esta edad.
De los seis a los nueve años ya perciben y mantienen en su memoria a corto plazo estructuras formales más largas, con más partes (estrofas y coro). Por ello, puedes invitarlos a crear juntos una canción teniendo el texto de base como referencia, buscando las rimas de frases que ellos podrán realizar sin mayores inconvenientes. ¡Te sorprenderás de sus respuestas! Para esta etapa, en las redes encontrarás muchas canciones, con melodías y ritmos que son justos para estas edades.
Los niños de entre 10 y 12 años (preadolescentes) tendrán más vergüenza al cantar, por lo tanto, es fundamental que conectes con ellos utilizando el repertorio que se suele cantar en la congregación. Te desafío a elegir aquellas canciones con texto bíblicos o claras referencias a citas bíblicas.
A modo de conclusión
Si bien es cierto que no todos nos sentimos cómodos con esto de cantar, le animo a que, si está dentro de este grupo, comparta canciones que son significativas para usted. Eso generará una conexión con sus niños que luego, cuando haya ganado ese espacio, les permitirá crecer tanto a ellos, como a usted en la creación de cantos. Algunos serán espontáneos y luego quedarán en la memoria al continuar cantándolos. Si siente que no tiene inspiración, no olvide los Salmos, ¡nuestro material bíblico para adorar y alabar al Creador!
Es mi deseo que pueda hallar en el canto una herramienta para profundizar el aprendizaje de la Palabra de Dios, recordando, a la vez, que es una poderosa arma de guerra e intercesión que cambia la realidad espiritual en la que se encuentra. No olvide que eso también es lo que le impartirá a sus alumnos.
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