Algo más que la lección bíblica

Líderes de Niños

Cada semana, como maestros, nos preparamos para que nuestras clases impacten la vida de los niños. Buscamos recursos innovadores y ayudas visuales con diseños y colores atractivos. Nos esmeramos por brindarles una narración de la historia bíblica que capte su atención y los haga sentirse parte de la historia, mientras los guiamos a reconocer cómo se relaciona esa situación con lo que ellos viven día a día.

Si eso es lo que haces, ¡eres un gran maestro que busca impactar a sus alumnos con la Palabra de Dios, para que sea ella la que produzca el cambio en sus vidas! Sin embargo, el maestro de maestros nos desafía a dar otro paso, a pensar en algo más que la lección en sí. En Marcos 10.13 – 16, Jesús, con su ejemplo, nos presenta tres “recursos” que debemos tener presentes antes, durante y después de la clase bíblica.

• Jesús les dedicó tiempo a los niños. Mientras “los discípulos regañaron a los padres por molestarlo […] Jesús vio lo que sucedía, se enojó con sus discípulos” (Marcos 10 v. 13 y 14 NTV). Jesús estaba dispuesto y quería ocupar su tiempo con los niños, ellos no eran una molestia para Él. Si pensamos en la agenda del Señor, estaría completa de compromisos, responsabilidades, encuentros para bendecir a otros, visitas para sanar enfermos y mucho más. Sin embargo, hizo un alto en su jornada para estar con los niños.

¿Cuánto de nuestro tiempo dedicamos a nuestros alumnos? ¿Hacemos un alto en nuestras tareas para llamar a ese niño que no estuvo en la clase bíblica? En la semana ¿hacemos contacto para saber cómo sigue la salud de la abuela por la que pidió oración? ¿Dedicamos unos minutos para grabarle un mensaje de cumpleaños?, y ¿para preguntarle cómo le fue en la prueba de la escuela que tanto lo preocupaba? ¿Dedicamos tiempo para orar por cada uno de nuestros alumnos y sus familias?

• Jesús se interesó por los niños. Luego de aclararle a los discípulos que Él tenía tiempo, “…les dijo: ‘Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan!’” (v. 14 NTV). El Señor quería escuchar a los niños, como lo hizo con Nicodemo, con la mujer samaritana, con Jairo, con Bartimeo, con los diez leprosos. Jesús quería conectar con los niños y sabía que el interés era la clave para conseguirlo.

¿Cuánto conocemos a nuestros alumnos? ¿Sabemos dónde y con quienes viven? ¿Cuáles son sus necesidades y las de sus familias? ¿Qué les preocupa? ¿Qué les da miedo? ¿Qué les interesa? ¿Cuáles son sus equipos de fútbol favoritos? ¿A quiénes admiran? Deja que los niños se acerquen a ti, no permitas que nada, nadie ni tú mismo se lo impida. Si lo hacen, podrás ayudarles a acercarse a Jesús también.

• Jesús fue cariñoso con los niños. “Entonces tomó a los niños en sus brazos… los bendijo” (v.16 NTV). Seguramente, al igual que los niños de hoy, algunos de ellos estaban hambrientos de cariño y ese abrazo del Maestro marcó sus vidas. ¿Cómo se sienten los niños cuando están en tu clase? ¿Reciben ese abrazo que quizás en casa falta? ¿Se sienten bienvenidos al llegar y bendecidos al irse de la iglesia?

Jesús utilizó el recurso “tiempo” para conectar con los niños, el “interés” para impactar sus vidas y el “cariño” para bendecirlos. Sigamos su ejemplo, utilicemos los mismos recursos antes, durante y después de nuestras clases bíblicas para que nuestros niños se acerquen a Jesús y puedan tener las vidas abundantes que solo El puede brindarles.

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