
Jesús dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos”. - (Mateo 19:14-RV1960)
No hay mayor alianza entre una iglesia y la familia que llevar a nuestros hijos a servir a Jesús. El primer paso para que nuestros hijos crean es que nosotros como padres creamos. Muchas veces, veremos a nuestros hijos flaquear o se debilitarán en la fe, pero aun lleno de dudas, irán donde sus padres a decirle, “ora por mí”. No, porque ellos crean, pero sí creen en los resultados de tu diálogo constante con Dios; y eso es el principio de su “grano de mostaza”. Hacer pacto con Dios es inevitablemente una bendición para nuestras vidas y la de nuestra casa. Dios entregó su hijo unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16 parafraseado). Ahora nos toca hacer pacto con Dios, viviendo una vida de servicio y fe. Es nuestro ejemplo lo que convencerá a nuestros hijos de la fidelidad de Dios. Esa debe ser nuestra primera alianza y nuestro primer ministerio, vivir creyendo, hablando, manifestando y proclamando el poder de Dios en nuestros hogares.
Ir a la iglesia no es una opción para la gente que vive en tu casa. Nuestros hijos, eventualmente, elegirán si siguen a Jesús o al mundo, pero mientras estén en nuestra casa, es nuestra responsabilidad llevarlos a la iglesia. La fe viene por el oír… (Romanos 10:17). A veces, como padres, puede ser tedioso “empujar” a alguien a seguir a Jesús, pero no podemos olvidar que el mundo ya los está empujando a dejar de servirle. Esta guerra es espiritual, aun el estado de ánimo de nosotros y el de ellos, por eso nuestro deber es llevarlos a la iglesia. Al final, es promesa, “Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de Él” (Proverbios 22:6; RV1960) ¡Cumple con tu parte!
Como iglesia, tenemos el compromiso de hacer alianzas con la familia y con la sociedad, aunque nuestro mensaje de redención y salvación no cambia, nos toca innovar nuestra manera de impactar al mundo. ¿Cómo traemos la familia a la iglesia? Hagamos una iglesia familiar, donde no solo se hable de la historia bíblica, sino también una en la cual tengamos proyectos familiares dentro de esta. Desde los trillados días de familia, de pulgueros, de juego, hasta los esperados días en los cuales los hijos brillan en el altar y su padre quiere ir a verlo. Llamar la atención de gente ocupada no es fácil, pero me atrevería a decir que es la gente ocupada la que sirve a Dios con mayor devoción. Es importante crear grupos de apoyo, tanto a hijos como a padres. Cuando uno se identifica, se une y eso es lo que queremos, unidad dentro del cuerpo de Cristo. Hagamos de nuestro templo una sola unidad de conexión con la comunidad, a través del servicio a esta, puesto que esto fortalece los lazos dentro y das muestras de que somos los pies y las manos de Jesucristo en la tierra. Evaluemos nuestro mensaje a través de nuestra acción, ¿qué estamos haciendo para que la sociedad nos vea como alternativa? Eso también es lo que están viendo nuestros hijos.
Que nuestra luz brille en casa, nuestra fe sea evidente en casa, nuestro amor y servicio comience en casa. No olvidemos que nuestro primer ministerio es la familia. Si no sabemos servir en casa, no sabemos servir. ¿Queremos una mejor iglesia? Trabajemos para tener una mejor familia.
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