
Buscar a Dios y enseñarles a nuestros hijos a hacerlo es necesario. Depositar en el corazón de las generaciones siguientes la verdad y el fundamento bíblico garantiza la continuidad de la búsqueda. En el corazón del rey Salomón estaba muy presente lo que Dios significaba en la vida de su padre David, por consiguiente, lo que también tenía que significar en la suya. Aunque en un momento tomó una ruta errada, en las postrimerías de su vida pudo escribir en Eclesiastés 12:13 (RV 1960): “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”.
En esta ocasión, consideraremos a un niño de 8 años y pariente de David. Su historia está escrita en 2 Crónicas 34: 1-3 (RV 1960): “De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén. Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda. A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas”.
¡Impresionante! Si Salomón era joven cuando comenzó a reinar, Josías era solamente un niño cuando asumió la responsabilidad y el reinado de un pueblo. Un niño que reconoció la importancia de la búsqueda de Dios. Tomó a David como modelo y ejemplo de vida, no a su padre Amón, porque —según registra la Palabra— este hizo lo malo ante los ojos de Jehová y nunca se humilló. Por el contrario, aumentó su pecado.
Este niño, a los 8 años asume el reinado, a los 16 siendo muchacho comenzó a buscar a Dios, a los 26 había limpiado la tierra y la casa; y ordenó que se reparara la casa de Jehová. Tres etapas de su vida: niñez, adolescencia y juventud. En las tres estaba Dios presente. Su reinado fue conocido como uno en el que hizo lo recto y anduvo en los caminos que también David caminó. No se apartó ni a derecha ni a izquierda.
Su vida nos da un mensaje claro: en todas nuestras etapas debemos buscar a Dios. Cuando escogemos un buen ejemplo para seguir, la obra de nuestras manos se inclinará hacia lo recto, lo correcto y lo que honre a Dios. Nuestro corazón se afirmará en la Palabra como sucedió con él. Por eso, ordenó reconstruir la casa de Jehová.
Reconstrucción en la que hallaron el libro de la ley. Josías escuchó las palabras, se humilló y lloró por lo que sus generaciones anteriores habían violentado. Prestó atención y oído a lo que en ella estaba escrito y su corazón se movió a consultar a Jehová, quiso sobre todo más de Dios.
La vida de Josías es hermosa porque siguió el ejemplo correcto, se movió a hacer lo correcto y su corazón anheló conocer y saber más de lo correcto. Por eso, su reinado fue uno de obediencia y pacto a la Palabra. Todos tuvieron que caminar en rectitud. El resultado, un pueblo que no se apartó, todo el tiempo que él vivió.
Seamos como Josías, sigamos los buenos ejemplos, escuchemos atentamente la voz de Dios a través de su Palabra, pongámosla por obra con firmeza para que nuestros hijos escojan vivir de la misma manera.
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