Por una generación que conozca a Dios y Su Palabra

Como padres y maestros cristianos conocemos la importancia de transmitir a los niños la Palabra de Dios. Leemos con ellos devocionales y aprendemos sobre la Biblia con materiales diseñados para las diferentes edades. ¡Damos gracias a Dios por contar con tan buenos y variados recursos!

Al tener acceso a libros y lecciones ya preparados, a veces pasamos por alto enseñarles a los niños y adolescentes, tanto en casa como en la iglesia, a leer por sí mismos la Palabra. Entonces, llegan a jóvenes conociendo la Biblia, pero dependiendo del punto de vista de otra persona que reflexionó y escribió sobre la Palabra. Nos nutrimos de lo que otros hermanos nos enseñan y comparten a través de estudios y meditaciones bíblicos. ¡Pero cuán maravilloso es experimentar lo que el Espíritu Santo nos revela en la intimidad con Su Palabra!

Muchos jóvenes y adultos manifiestan que, al leer la Biblia, les resulta difícil entender el vocabulario, comprender el pasaje y encontrar una aplicación a sus vidas. Como padres y maestros podemos entrenar a nuestros niños en el estudio y meditación de la Palabra de Dios, dejándose enseñar por el Espíritu Santo. Esto requiere de tiempo, constancia y pensar a largo plazo. Permítame algunas sugerencias para el entrenamiento de niños y adolescentes en su lectura personal de la Biblia. Fui testigo de cómo mi clase fue desarrollando su tiempo a solas con
Dios, y escucho sus experiencias en nuestros encuentros virtuales y presenciales.

SUGERENCIAS:

  • Buscar la versión Bíblica que les resulte más fácil. Hay aplicaciones digitales que tienen muchas versiones y traducciones disponibles.
  • Sistematizar la lectura de un libro completo de la Biblia, preferentemente corto, o bien de una unidad temática, por ejemplo: el “Sermón del Monte” (Mateo 5).
  • Seleccionar historias o textos bíblicos que tengan relación con los temas que se estén desarrollando en la clase.
  • Llevar un registro de lectura en un cuaderno que sea hecho por los chicos, colocando la fecha y la porción de la Biblia leída. Si la familia de nuestros alumnos es cristiana, compartir con ellos el proyecto y alentarlos a que se involucren. Si no lo es, será conveniente preparar una guía de lectura y entregarla periódicamente a los niños para que puedan hacerla durante la semana.
  • Orar antes de leer pidiendo al Espíritu Santo que les enseñe, y al finalizar para que les permita recordar Su Palabra y poner en práctica lo aprendido.
  • Te sorprenderías todo lo que los adultos podemos aprender de la revelación que el Espíritu Santo da a los niños.


SELECCIONAR Y LEER UN PASAJE CORTO

  • ¿Cuál fue el versículo que más les llamó la atención y por qué? Alentarlos a que lo resalten en sus Biblias y lo copien en sus cuadernos.
  • ¿Qué nos enseña lo que leímos sobre Dios las otras personas y nosotros mismos?
  • ¿Qué podemos poner en práctica a partir de lo leído? ¿Hay conductaspara modificar, decisiones que tomar? ¿Cuáles?
  • Alentar a los niños a que lo registren en sus cuadernos de acuerdo a la edad: dibujando, copiando palabras, armando listados, cuadros sinópticos, mapa de ideas, prosa, poesías, juegos de palabras, etc. Intervengamos lo menos posible en sus producciones, teniendo en cuenta que es personal. No menospreciemos sus capacidades.
  • A partir de los 11 años, se les puede sugerir que lean dos o más versiones del mismo pasaje, que presten atención a las notas al pie y, si tiene relación con otras historias o pasajes, que puedan consignarlo. Esto enriquecerá su comprensión y les dará el sentido del mensaje unificador de la Palabra.

Te animo a que inviertas tiempo en enseñar a los niños cómo leer la Biblia. Tendrán revelación personal del Padre a sus vidas y crecerán afirmados en Su verdad. El espíritu de los niños es muy receptivo cuando Dios les habla. ¡Prepárate para recibir palabra fresca a través de los chicos!

 

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